¿Alguna vez te has preguntado por qué algunas tiendas online venden solas y otras no? La respuesta corta es la experiencia de usuario. Aunque sentimos este término como algo muy novedoso, la experiencia de usuario (UX) nació en los 90’s. ¿A que te acaba de crujir la rodilla de pensarlo? En este artículo veremos cómo aplicarla para mejorar tus ventas.
¿Cuál es el origen de la experiencia de usuario?
Pues Apple, señores… Y es que a Don Norman, trabajador de la marca del iPhone, se le quedó pequeño el concepto “interfaz de usuario”. La IU diseña todo aquello que el usuario toca y ve, como los botones de una web.
Sin embargo, la experiencia de usuario profundiza más en las sensaciones y la facilidad. Norman quería abarcar toda la interacción de una persona con un producto, basándose en estos pilares:
La usabilidad: Que el lector del bono del metro esté a la derecha porque la mayoría somos diestros.
El diseño industrial: Que una botella de agua sea ergonómica para que no resbale.
Las emociones: Que una app de idiomas te felicite con animaciones al ganar.
La interacción física: Gestos naturales, como deslizar el dedo para ver la siguiente foto.
Según la norma ISO 9241-210, la definición formal de la experiencia de usuario son las “percepciones y respuestas de una persona que resultan del uso o la anticipación del uso de un producto o servicio”.
La importancia de la experiencia de usuario en e-commerce
Una tienda online no solo vive de visitas. Para que esas visitas se conviertan en dinero, la experiencia de usuario debe estar perfectamente alineada con tu estrategia de diseño, publicidad y marketing, logrando que el cliente:
Entienda qué vendes al segundo.
Encuentre el producto sin esfuerzo.
Confíe en la marca (sin procesos de pago “raritos”).
Perciba un proceso de compra fluido.
Cada error de UX es un punto menos y el usuario puede abandonar la tienda para siempre.
Errores que arruinan la experiencia de usuario y el diseño web
Según el Baymard Institute, el 70% de los carritos se abandonan por fallos evitables:
Costes ocultos: Sorpresas en el envío al final del proceso.
Obligación de crear cuenta: Es mejor ofrecer login con Google o iCloud.
Procesos largos: Demasiados pasos para pagar.
Carga lenta: Google (y el cliente) quieren webs rápidas. Si tarda en cargar, la experiencia de usuario cae en picado.
Consejos finales para mejorar tu estrategia digital
Recuerda la regla de oro: nadie lee. La gente escanea. Por eso, un buen diseño debe explicar la información básica a primera vista y no enterrar los datos importantes en párrafos densos.
Si ya tienes tu tienda online, mejorar la experiencia de usuario es el factor clave para ser competitivo. Si quieres que tu web trabaje tanto como tú, es momento de revisar tu UX y dejar que el cliente encuentre el botón de compra solito y sin llorar.
